El pasado 12 de febrero, el espacio de Plaza de la Concha acogió un evento organizado por la ONG InteRed, de iniciativa Teresiana, en el que se reflexionó sobre aquellos valores que nos unen como sociedad y la importancia de la educación en contextos de vulnerabilidad y hostilidad. La periodista y profesora de la Universidad Loyola, Lola Álvarez, fue la encargada de moderar el encuentro que, además, contó con la participación de Ana Arancibia, directora de InteRed; Belén Atienza, productora de cine y televisión; y Quim Vives, fotógrafo especializado en foto fija.
El poder de los valores en la adversidad
Durante el evento, se realizó una asombrosa comparación entre la película La Sociedad de la Nieve y el trabajo desarrollado por InteRed. Aunque, a priori, sean de ámbitos disidentes, ambos priorizan al ser humano y su capacidad para unirse y superar situaciones extremas. Según Belén Atienza, la clave del éxito del largometraje radica en la empatía que genera en el espectador, permitiéndole reconocerse en los valores de cooperación y solidaridad que exhiben los protagonistas.
En este sentido, Ana subrayó que su interés en la película venía motivado precisamente por su enfoque humano, lo que afirma que representa el espíritu de resiliencia en escenarios de hostilidad. Esta visión tiene una relación de paralelismo con el trabajo de InteRed en zonas de conflicto como Guatemala, Ruanda y República Democrática del Congo, donde la violencia y explotación humana dejan una huella perenne en sus ciudadanos.
Miradas que transforman realidades
El fotógrafo catalán Quim Vives tuvo la oportunidad de compartir su experiencia en Mauritania de la mano de InteRed, donde documentó en forma de instantáneas la realidad vivida en este país. En concreto, su trabajo se traduce en un reflejo de la cotidianidad de estas comunidades marcadas por la pobreza y el cambio climático, resaltando la dignidad de sus habitantes y su capacidad de adaptación. Un ejemplo de ello son las fotografías que plasman la inserción escolar de mujeres y niñas mauritanas.
En este sentido, Ana subrayó el valor de las imágenes documentadas por Quim, quien fue capaz de colocar a la persona en el centro, permitiendo que el público se sienta presente en la situación desde una perspectiva auténtica.
La recámara